Sin embargo, la realidad no es ésa exactamente. Si bien es verdad que lo que en el lenguaje cotidiano llamamos tradiciones forma parte del denominado bagaje cultural, ese bagaje va adaptándose y «haciendo transbordo» al ritmo de las transformaciones culturales que se producen, sobre todo como resultado de influencias externas. Y, al compás de esa adaptación, esas tradiciones venidas de fuera acaban por parecer danesas. Probablemente muy pocos daneses reparan en que el árbol de Navidad viene de Alemania, el Día de la Madre es una costumbre americana y la procesión de Santa Lucía es sueca.
Algunos daneses se sienten molestos ante dos de las tradiciones más recientes, San Valentín y Halloween, bien porque no desean adoptar costumbres americanas, o bien porque las relacionan con un lanzamiento comercial. Pero, en realidad, muchas de las tradiciones más antiguas comenzaron exactamente de la misma manera, y es muy probable que cuando los niños daneses de hoy en día crezcan, San Valentín y Halloween formen parte de su bagaje cultural danés.
El significado de las festividades
Los días festivos del calendario contribuyen a imprimir un ritmo al año dividiéndolo en una serie de períodos claros. En la antigua sociedad campesina el cultivo de los productos de primera necesidad estaba estrechamente ligado al transcurso del año. Lo mismo sucedía con muchas de las celebraciones relacionadas con el trabajo, como por ejemplo la fiesta de la cosecha, que hoy prácticamente ha desaparecido al haber perdido su significado de festín para los que habían trabajado en ella.
Muchos de los elementos que intervienen en los días festivos se remontan a la cultura campesina danesa, mientras las fiestas y tradiciones relacionadas con la vida de cada individuo, por ejemplo los cumpleaños y las bodas, tienen sus raíces en la burguesía urbana.
Muchos de los elementos que intervienen en los días festivos se remontan a la cultura campesina danesa, mientras las fiestas y tradiciones relacionadas con la vida de cada individuo, por ejemplo los cumpleaños y las bodas, tienen sus raíces en la burguesía urbana.
En algunos casos la burguesía también influyó en las festividades del calendario, de manera que las tradiciones campesinas originales pueden aparecer en la versión idílica característica de las representaciones de los artistas del siglo XIX. Es el caso, sobre todo, de la Navidad; la esencia de la Navidad danesa era y es un paisaje nevado de casitas de entramado e iglesitas rurales iluminadas con velas encendidas. La relación con el pasado es uno de los rasgos principales de las tradiciones, independientemente de que esa relación sea real o simplemente lo parezca.
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